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Japón usará reconocimiento facial para vender cartas de One Piece
Desde el 22 de agosto, las tiendas oficiales del juego de cartas escanean tu cara antes de venderte un sobre. El motivo declarado: pararle los pies a la reventa organizada.
Toei Animation
A partir del 22 de agosto, comprar un sobre del juego de cartas de One Piece en una tienda oficial japonesa implica enseñar la cara a una cámara antes de que te cobren.
Bandai Namco lo ha confirmado para sus tiendas oficiales del ONE PIECE Card Game: un sistema de reconocimiento facial que verifica, durante unos segundos, si la persona que tienes delante ya ha agotado su cupo de compra. La empresa se ha adelantado a la pregunta obvia y ha aclarado que esos datos “no se usarán para ningún fin distinto al proceso de venta”.
Lo que lo ha provocado
El detonante tiene nombre y fecha: una carta promocional incluida con el número del 13 de julio de la Weekly Shonen Jump provocó un agotamiento de existencias a nivel nacional, después de que revendedores compraran la revista en cantidades industriales solo para quedarse con el inserto.
No es un caso aislado, es la gota que colma un vaso que llevaba tiempo lleno. La reventa de cartas coleccionables se ha convertido en un negocio serio en Japón, con bots y compradores organizados vaciando tiradas limitadas en minutos.
Lo que dice de la industria
Que una franquicia recurra a biometría facial para vender cartuchos de cartón dice más sobre el tamaño del mercado del coleccionismo que sobre One Piece en sí. Estamos hablando de un negocio donde merece la pena instalar cámaras de reconocimiento facial en tiendas físicas antes que dejar que el mercado se autorregule.
Lo llamativo es que la respuesta no ha sido subir precios ni limitar unidades por persona —cosas que ya se probaban y no bastaban—, sino ir directamente a la identidad de quien compra. Es una medida que hace un año habría sonado desproporcionada para una carta de cartón, y hoy es la que menos resistencia genera entre los propios fans, hartos de encontrar las estanterías vacías antes de llegar a la tienda.
Queda por ver si el sistema se queda en Japón o si otras franquicias con el mismo problema —y no faltan candidatas— empiezan a mirarlo con interés.



