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Shanghái prohíbe las canciones en japonés a los grupos idol underground
Más de 250 grupos tienen que traducir su repertorio al chino para poder actuar en directo, en medio de la tensión diplomática entre China y Japón que ya afecta a conciertos y convenciones.
David Stanley (CC BY 2.0)
Desde julio, las autoridades locales de Shanghái vienen dando avisos verbales a las salas de conciertos: los grupos idol no pueden interpretar canciones con letra en japonés en sus directos. Afecta al circuito underground, más de 250 grupos, en la que ha sido durante años la capital china de esta subcultura.
No hay ninguna orden por escrito. Solo avisos, sala por sala, y la obligación de cumplirlos.
Una escena obligada a traducirse a sí misma
Las autoridades centrales chinas no han emitido ningún comunicado oficial sobre esta medida — son las autoridades locales de Shanghái quienes están presionando directamente a los locales de música. Los grupos afectados han tenido que hacer cambios de repertorio de urgencia, sustituyendo temas en japonés por versiones traducidas al chino para poder seguir actuando dentro de la legalidad, y ahora deben entregar listas de canciones y letras para revisión oficial antes de cualquier evento.
La medida llega tras meses de tensión diplomática creciente entre China y Japón que, desde finales de 2025, ya había provocado cancelaciones masivas de conciertos de artistas japoneses, eventos del sector del entretenimiento y restricciones al cosplay en convenciones locales. Shanghái no es un escenario cualquiera para esto: es, históricamente, el epicentro de la subcultura otaku y del movimiento idol independiente en China.
Pedirle a una escena entera que traduzca su repertorio para poder seguir existiendo legalmente no es una censura de contenido puntual — es una presión que obliga a cientos de grupos pequeños, sin el respaldo de ninguna discográfica grande, a rehacer su identidad artística de la noche a la mañana, con avisos verbales que no dejan ni rastro escrito al que apelar.
Sin comunicado oficial de Pekín y con la presión llegando solo de forma verbal y local, no está claro si esto se queda en Shanghái o si es el primer aviso de una política que se extienda a otras ciudades. Por ahora, ningún grupo ni sala ha hecho declaraciones públicas al respecto.
